El 19 de julio se conmemora la
revolución social española, respuesta de los trabajadores contra el levantamiento militar que aconteció, hace 76 años, en muchos lugares de España.
En estos tiempos en los que la única salida a la crisis del capitalismo que no suponga el deterioro de la situación de la mayor parte de la población pasa por un cambio social de raíz, es vital comprender los procesos revolucionarios históricos, para aprender de sus triunfos, de sus logros y de sus errores.
La revolución social del 36 ha sido siempre uno de los estandartes de batalla del anarquismo, especialmente del anarquismo español, que acostumbra a utilizar su pasado, antes que su incómodo presente, como propaganda política.
No es de extrañar pues que la noción de la revolución española y sus protagonistas se encuentre a menudo mitificada por unos o descalificada por otros.
Así, encontramos biografías, sería mejor llamarlas agiografías, como la que le dedica a Durruti
Abel Paz, que en poco se diferencian en lo que sería capaz de hacer cualquier historiador falangistas respecto a Primo de Rivera.
Por encotramos, sectores comunistas y republicanos han utilizado la revolución social española como respuesta fácil a la pregunta de por qué perdimos la guerra.
No todas las obras escritas sobre la revolución caen en esto, me propongo por ello mostrar, al menos, tres obras que nos ayudarán a comprender la realidad social y política de la revolución española sin adulteración.
La primera de estas obras, la que considero además la principal de todas ellas, es
Barricadas en Barcelona, del brillante historiador de los movimientos sociales
Agustín Guillamón. En este libro Guillamón analiza las causas de la revolución, la victoria del pueblo sobre el ejército en Barcelona y como, los principales miembros de la CNT-FAI, actuaron con cierta torpeza a la hora de gestionar esta revolución social, mostrando finalmente como esas barricadas que julio del 36 supusieron la victoria del pueblo frente al ejército, en mayo del año siguiente se volvieron a levantar para retirarse, derrotado el pueblo por la reacción.
La obra tira varios mitos, explotados tanto por un lado por sectores que apoyaron a la reacción como por cineastas como
Ken Loach en "Tierra y Libertad", basada en el diario del escritor
George Orwell "Homenaje a Cataluña" y que, a pesar de la calidad narrativa de estas obras, son más aplicables al POUM que a la CNT.
Para ello Guillamón recurre a una gran cantidad de documentación, recurriendo principalmente a los testimonios dejados por los protagonistas de la época, todo ello desde una óptica simpática al movimiento obrero, pero de forma crítica y sin caer en el mito.
Otra obra que considero importante, no solo para entender la revolución en si, sino la trayectoria de la CNT durante el periodo republicano, es
El eco de los pasos, del militante de la CNT y la FAI
Joan García Oliver.
García Oliver fue una figura de gran influencia dentro de la CNT y se muestra, en su autobiografía, bastante crítico con la trayectoria de la misma. Hay que acercase a esta obra, sin embargo, con cuidado, pues García Oliver era una persona en ocasiones egocéntrica y, si bien se muestra crítico con su organización, pocas veces hace igual consigo mismo.
Con todo, la obra nos ofrece una visión "a pie de campo" de lo que fue la realidad social de la anarcosindical y de la revolución.
Por último, me gustaría reseñar la obra del anarcosindicalista
Josep Peirats Los anarquistas en la crisis política española. Obra, a pesar de poder resultar hasta ciento punto subjetiva, no es como la anterior un relato de las vivencias personales, sino una obra de análisis histórico muy exhaustiva y que nos ofrece un repaso completo a la realidad social, no solo de Barcelona, sino también del resto del territorio español y de organizaciones, desde el PCE hasta las juventudes libertarias.
Lo dicho, tres obras para aprender y comprender. Considero que la historia puede ser nuestra maestra, siempre que sepamos acercanos al pasado con ojo crítico, y no hagamos de ella uno uso que solo contribuye a la sacralización y el inmovilismo.