domingo, 2 de octubre de 2011

La farsa parlamentaria

Es el sistema parlamentario, en su modalidad conocida como "monarquía parlamentaria", el sistema que -Al menos en teoría- rige la sociedad española de hoy día.

El 20 de noviembre el gobierno prepara unas nuevas elecciones al congreso de los diputados, y al senado, las dos cámaras que ejercen el poder legislativo y que determinan el poder ejecutivo en nuestro país.
Hasta ahí, todo claro. El 20N vamos todos a votar, sale el partido que elige la "mayoría" (cosa que no es así y digo esto porque la mayoría suele optar por la abstención), gobierna cuatro años y todos contentos. ¿No?

Pues no, y para entender el por qué hay que comprender el propio sistema parlamentario, y por qué hablo de farsa cuando a él me refiero en el título de este artículo.

El sistema parlamentario no es, para empezar, una conquista del "pueblo" ni tiene demasiado que ver con cualquier tradición democrática. Al contrario, este sistema nace en el siglo XVII y es un terreno ganado por la incipiente burguesía inglesa frente al absolutismo. El hecho de poder controlar al Rey (En ese momento poseedor del poder ejecutivo) mediante un parlamento donde las clases propietarias se pudieran ver representadas fue un gran avance para la burguesía.

Posteriormente, el sistema parlamentario convivió con otros sistemas burgueses como el presidencialista, incorporando el sufragio universal, formando parte de aquel sistema mal llamado como democracia representativa. Y mal llamado así porque: Primero, si gobierna el parlamento (En teoría representantes del pueblo) no gobierna el pueblo y, segundo, ni siquiera se puede hablar de representantes del pueblo cuando (y más en España), los candidatos son elegidos por los partidos ni existe modo alguno de revocación de cargos (y por tanto un control efectivo de la población sobre sus representantes). Si a esto le añadimos el hecho de que no existe ninguna clase de deliberación popular previa a las elecciones (asambleas populares) y que el pueblo nunca se corrompe, pero se le engaña fácilmente, tenemos un sistema que es poco más que una parodia para cualquiera que rasque un poco su superficie.

Sabiendo ahora lo que es, a grandes rasgos, el sistema parlamentario, trasladémonos a la situación actual. Tenemos dos grandes partidos que en el infantil simplismo electoral se muestran de color rojo y azul, pero en la práctica, ejercen una política neoliberal muy similar en ambos casos. Estos partidos, garantes del orden burgués posen cada uno aproximadamente algo más una tercera parte de los votos y una mayor representación en las cámaras. Y conviven con una lista de partidos nacionalistas que se llevan buena parte del resto de los votos (Ojo aquí, que nadie olvide que el nacionalismo es uno de los mayores inventos de la revolución industrial, y que nace para proteger a los capitalistas de un determinado territorio frente a los de otras naciones). En ocasiones irrumpe algún partido de la izquierda civilizada (aquí quizás convendría más decir domesticada), o algún otro que goce de cierto tirón mediático. Es esa la situación actual y creo que no me equivoco si afirmo que a la mayoría no nos gusta esto. No nos gusta el teatrillo hipócrita del que hacen gala mientras gobiernan para los de arriba, no nos gusta que nos tomen por idiotas y no nos gusta que se repartan el pastel que tanto nos cuesta cocinar a nosotros.
Pero... ¿Cómo se acaba con esto?

Últimamente se ha venido formulando que la única alternativa es votar a partidos minoritarios, para así debilitar al bipartidismo imperante y conseguir un gobierno más democrático porque el hay "no nos representa". Esto, además de iluso, es inútil. Y voy a explicar el por qué: Considero que carece de total sentido el imaginar que un partido minoritario no va a acabar igual de corrupto que han acabado partidos actuales que hoy en día son grandes y "malos malosos" y ayer mismo fueron una opción minoritaria fiel a sus ideas originales (Caso del PSOE o del PP, antes AP). Por otro lado, no comprendo como alguien se puede sentir más representado votando a un partido pequeño (que mira por sus ideales igual que los grandes) como puede ser, yo que se, FE-JONS, PCPE o PIRATA. Una persona con sus propias ideas debería ver tan difícil el ser representado por un partido neoliberal como el PP, como por un partido marxista-leninista como el PCPE (A no ser que la persona en concreto sea de ideología neoliberal, o marxista-leninista, algo que no es el caso de la mayoría). Lector o lectora, voy a darte un consejo: ante las elecciones, haz lo que sea consecuente con tus ideas políticas. Si algún partido representa todas y cada una de las ideas y deseos que hay en tu mente ¡Enhorabuena!, pero espera, no votes todavía, aún te tengo que decir algo. Pero si no, como imagino que será el caso de la mayoría, no votes, nadie te representa ni será jamás capaz de representarte mejor de como lo haces tu mismo. Tus ideas son tuyas y no hay nadie mejor que tú mismo para expresarlas ¡Y así debería ser para todos!
Si tu caso ha sido el primero. Puedes votar a ese partido que se ajusta a tus ideas, por supuesto. Pero... ¿y qué? No dudo de que hay muchos pequeños partidos honrados, de ideas obreras, o sociales, o ecologistas, o animalistas, que se mueren por transformar la sociedad a través del parlamento burgués. Pero es una completa pérdida de tiempo. Los partidos con este tipo de ideas que han logrado hacerte un sitio en el parlamento ha sido a costa de perder por el camino sus ideas originales (Caso del PSOE y de todos los partidos "socialdemócratas", en su origen marxistas) o bien han sido neutralizados. Un ejemplo lo encontramos cuando, hace nada, los partidos políticos gobernantes decidieron que los partidos minoritarios tuvieran que conseguir el 0,1% de los votos de cada circunscripción para poder presentarse. En definitiva, es imposible derribar la casa del amo con las herramientas del amo.

Es más, sabiendo esto, el sistema representativo se muestra como un canto de sirena que solo lleva a que aquellas personas interesadas en acabar con el sistema imperante se vean atraídas a gastar sus esfuerzos y su discurso en las elecciones. Y, por otro lado, una manera que tiene el propio sistema de canalizar las propuestas verdaderamente peligrosas para los que gobiernan de tal forma que lleguen tan rebajadas que ya no supongan ningún peligro.

¿Cuál es entonces la salida? Pues la salida es la que nosotros, los de abajo, y solo nosotros, le queramos dar. Nunca, nunca jamás en la historia se ha conseguido el cambio social efectivo y deseable para los de abajo si no es desde las propia base. Y la prueba de ello es las décadas que llevamos atascados en un sistema corrupto, enfermo y explotador, y cada vez más corrupto, enfermo y explotador, sin que ningún cambio en las urnas haya logrado cambiarlo.
¿Lo mejor? No participar en aquello que no nos sirve. Si nadie puede representante, vota a nadie, así de sencillo. Pero eso es lo de menos. Lo importante es organizarse desde abajo, impulsar el cambio social sin medias tintas, sin representantes que diluyan la voluntad del pueblo. Esa y ninguna otra cosa más es la revolución social.

Dejo, para quien esté interesado en indagar un poquito más en estas cuestiones, una olvidada obra del gran autor italiano Errico Malatesta, que cuando la encontré me pareció de una escalofriante actualidad ( A pesar de tener casi 200 años): "En tiempo de elecciones".
Dado que no encontré una edición aceptable, decidí que era el momento indicado para relanzar esta obra. Es la primera obra que se edita desde Emancipación, aunque me he propuesto que no sea la última, con la que vamos a inaugurar una nueva sección dedicadas a aquellos clásicos y no tan clásicos del pensamiento libertario que vayamos publicando.

Puedes descargar una edición para leer directamente en pantalla aquí.
U otra para, preparada para imprimirla y graparla en formato "libro", aquí.

Salud y ánimo, que nos va a tocar oír muchas tonterías durante dos meses...

4 comentarios:

  1. Buen articulo.
    Por cierto, cual es la diferencia del pdf normal y el de imprimir?

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  2. En el de imprimir las hojas están colocadas de tal forma que imprimiéndolas a dos por cara, por las dos caras, solo hace falta doblarlas por la mitad y graparlas para tenerlo en formato libro.

    Salud.

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  3. Nemo y que me dices del partido "votos en blanco"?? Segun tengo entendido el dinero recaudado lo inverten en obras sociales, y no tienen programa ni lideres.

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  4. Creo que el partido al que te refieres es escaños en blanco. Opino que el problema no es que haya más o menos diputados en el congreso, sino que tal congreso existe.

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