Desde que todo esto comenzó el mes pasado se viene generando un acalorado debate a propósito de la violencia en el movimiento 15-M
Antes de nada, dar mi opinión. Yo, actualmente, defiendo el empleo de la vía no violenta. Y digo actualmente porque yo no defiendo esa vía porque el empleo de la fuerza me parezca ilícito o inmoral. Considero que la violencia contra un sistema injusto y sus instituciones es algo siempre legítimo, dado que es una violencia que se ejecuta de manera defensiva y como respuesta a la violencia ejercida por el sistema. Cobrar 600 euros es violencia, tener que aguantar despidos gratuitos es violencia, que te echen de tu casa es violencia y así podemos seguir con una larga lista de acciones violentas que el sistema estatal-capitalista emprende contra nosotros.
Por ello, la cuestión no es si usar la fuerza contra ese sistema es o no legítimo. La cuestión es si es o no útil o beneficioso. Somos un movimiento joven, plural y todavía poco asentado. Aunque parezca que somos muchos, porque somos lo más grande que ha habido en España en las últimas décadas, aún somos muy pocos. No llegamos al 1% de la población. Por tanto, aún no somos suficientes como para poder dar golpes de fuerza. Ellos tienen las armas, ellos son profesionales de la violencia, ellos controlan los medios y la opinión pública. No podemos permitirnos el lujo de actuar de forma temeraria y violenta.
Pero una cosa es rechazar el uso de la fuerza porque no sea beneficioso para el movimiento, y otra muy distinta es hacer de la no violencia una religión. Se ha visto gente que ha considerado que hasta determinadas consignas son violentas. Gente que defendía que se podía convencer a la policía, que eran nuestros iguales como "ciudadanos". Ojalá, ojalá esa gente se haya llevado estos días un pequeño porrazo que le haya demostrado lo que es la policía realmente. No podemos admitir que haya gente que crea que las cosas se pueden conseguir sin ponernos duros en algún momento, sin situaciones de tensión, sin entrar a la fuerza en algún que otro sitio y sin dar unos cuantos empujones. Me parece muy inocente y utópico que se pueden conseguir auténticos cambios sociales dando flores mientras te fríen a balazos (De momento solo han sido balas de goma, veremos cuando saquen las de verdad). No es lo mismo una revolución, aún siendo ésta lo más pacífica posible, que una tarde en el chiquiparc, pero hay quién las confunde. Hasta en las revoluciones más pacíficas, como la revolución de los claveles de Portugal, tuvieron que ponerse duros cuando llegó el momento. No se puede deslegitimar el uso de nuestra fuerza, de nuestra fuerza para defendernos de los que nos quieren atacar porque no quieren los cambios a mejor que proponemos. Porque, tanto que se habla de defensa de derechos humanos, el derecho a la rebelión contra la tiranía también está recogido en la declaración de 1948.
Si en nuestro discurso decimos no al uso de la fuerza sin tener en cuenta las circunstancias, cuando llegue el momento de tener que defendernos, seremos arrasados. Hoy por hoy nuestras armas son nuestras manos abiertas y nuestras voces, pero también tenemos puños, uñas y dientes, y es posible que algún día nos toque usarlos para defender nuestras conquistas.
Se ha hablado también de formar grupos que aíslen e identifiquen a los violentos. Incluso se ha dicho de denunciarlos a la policía. Debo posicionarme completamente en contra de esto. Primero, porque supone la creación de una "policía revolucionaria" dentro del movimiento y eso solo puede conducirnos al estalinismo que ha causado el fracaso de tantas revoluciones. Segundo, porque los "violentos" son en su mayoría policías infiltrados (y se ha demostrado en varios vídeos), por mucho que los medios empresariales y estatales nos vendan que son "radicales". Yo he visto a esos llamados "radicales" en acampadas, y son los primeros que se han posicionado en contra del empleo de la violencia, al menos por el momento. Tercero, porque no hay nada que me parezca más rastrero que denunciar a un compañero al enemigo. Evitar la violencia, si. Institucionalizar y jerarquizar los medios de evitar esa violencia, nunca. Nada le hace más feliz al gobierno que ven como nos dividimos y nos estratificamos, es por ello, a parte de para dar mala imagen, que meten infiltrados a armarla en nuestras manifestaciones.
Debo decir que no hay palabra que odie más para éste movimiento que la de "pacifista". Yo he declarado la guerra a todo lo que la sociedad tiene de injusto. Rechazo la llamada paz social, considero que hay que volcarse todo lo posible en destruir lo que nos oprime y explota. Y no hablo de quemar coches, tirar piedras, incendiar edificios o cargarse gente. Hablo de destruir instituciones, de destruir las relaciones de autoridad, de destruir al capitalismo. Es a ello a lo que he declarado la guerra. Seré, por las circunstancias, pacífico. Soy y siempre seré antimilitarista, (Eso sí, para romper sus armas habrá que quitárselas). Pero pacifista, cuando he declarado la guerra a todas las tiranías del mundo, jamás.
Sin más mandar un saludo a todos los que día a día estamos luchando por sacar adelante los grupos de trabajo, por expandir este sistema de organización asambleario y de base a barrios, a universidades, a trabajos y a instituto. El día 19 nos vemos en la calle.
Salud y libertad.


Muy buena entrada, completamente de acuerdo.
ResponderEliminarUn saludo.